jueves, 12 de diciembre de 2013

Come, baila y ora - Fiestas Franciscanas de Quibdó

Quibdó de ayer y de hoy - Fiestas Franciscanas de Quibdó (San Pacho)

Si viene a Quibdó no se debe perder las fiestas patronales! Entre el mes de septiembre y octubre los quibdoseños celebramos las fiestas de San Pacho, una celebración hace poco reconocida por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad. Esta celebración es una mezcla de un componente religioso y otro festivo que viene de una tradición de muchos años atrás y tiene su nombre gracias a nuestro patrono San Francisco de Asís que llamamos con cariño "San Pacho". Si investigamos un poco sobre la vida de este santo, encontraremos que en su juventud él solía asistir a fiestas, participar en guerras y despilfarrar dinero y tiempo, pero luego de ciertos sucesos en su vida, decide abandonar todo eso y dedicarse a vivir el evangelio, desde la sencillez y el servicio a los demás. Notamos el componente festivo como reflejo de la juventud de Francisco y luego vemos el componente religioso cuando él decide transformar su vida. La celebración tiene esos componentes pero en un orden invertido, primero está el componente religioso que se ve reflejado en misas y oraciones en las madrugadas y mañanas, y luego está el componente festivo que se ve en las tardes con los desfiles de comparsas o grupos de personas con cachés o trajes coloridos que visitan los barrios franciscanos de la ciudad de Quibdó, en la noche se celebra en el barrio correspondiente con alboradas, donde se comparte la comida y se disfruta de la buena música.

Anteriormente, en las fiestas de San Pacho, los disfraces salían con bandas y pocas comparsas, por lo que el barrio Yesca Grande era privilegiado, pues allí vivían la mayoría de los músicos. Las personas se quedaban viendo los disfraces en sus casas. Hoy en día, salen muchas comparsas, cada una contrata sus propios músicos y todos tienen derecho a participar.

Bueno, ¿Quién no recuerda las vacas locas? Unas estructuras hechas de madera, con rabos de palos de limón y unos cuernos encendidos en llamas, alguien se escondía bajo la estructura y simulaba ser uan vaca "loca" porque no daba leche ni fría ni tibia, sencillamente perseguía a la gente, y si le suena peligroso, esto era bien controlado al punto que no se conoció ningún herido, era sólo una forma de que las personas sintieran esa adrenalina fluyendo por la sangre, un miedo de algo que en realidad no pasaría, pero simulaban que sí. Hoy ya casi no hay vacas locas, y las pocas que hay no persiguen a nadie y generalmente sus cuernos no están quemándose, ellas suelen pasearse por toda la calle,  desfilando en algunas procesiones y otras actividades de carácter religioso durante la noche.
miércoles, 11 de diciembre de 2013

Quibdó de Ayer y de Hoy


Quibdó de ayer... Quibdó de hoy...

Si no vives en Quibdó, no puedes perderte esta experiencia única de conocer un poco más sobre nuestra cultura, si vives aquí pero tal vez te sientes bastante joven, puedes encontrar cosas que seguramente no sabías y si llevas bastante tiempo viviendo aquí, seguro te pasarás un tiempo muy agradable en esta entrada, recordando un poco de aquellos buenos tiempos.

¿Cómo era el Quibdó de antes? ¿Cómo es el Quibdó de hoy?

Ésas son las preguntas del día de hoy y para comenzar a responderlas me premitiré contarles una historia muy particular. 

Hace varios años, tal vez décadas, en una ciudad llamada Quibdó, sucedió, como suele pasar en cualquier parte del mundo, que se murió una señora. En esa época, no se aplicaban esas sustancias como Formol en las preparaciones fúnebres, sino que se bañaban los muertos en alcohol. Si usted no sabe qué es el formol, esto es una sustancia que usan para básicamente, matar a los muertos y que sus cuerpos se conserven por más tiempo. Si se pregunta "¿Cómo que matar a los muertos?" Bueno, siga leyendo más abajo - y le adelanto que esto no es una historia de zombies- Por supuesto, mandaron a hacer el ataúd luego de que la señora muriera, a diferencia de ahora que la gente le paga a la funeraria -por si las moscas- y cuando es la hora que llega la peluda, sólo hay que elegir el ataúd. 

Siguiendo con la historia, cuando el ataúd estuvo listo, hicieron el velorio en la casa, porque antes la gente desconfiaba mucho de las funerarias, o sencillamente no habían funerarias todavía. A la casa fue el sacerdote y le hicieron sus rosarios, antes de que la llevaran al cementerio.Luego de las oraciones, había gente llorando, otros hablando, otros tomando aguapanela con limoncillo y pan, y los más cercanos tenían lágrimas en los ojos y algunos hasta gritaban y decían las cosas típicas de los velorios: "¿Porqué te la llevaste..e..e..e?" *lágrimas* "¡Era tan buena..a..a..a!" *golpes en las paredes* "¡Ay Dios mío...o..o..o!" *gritos de dolor* "¡Mejor llevame a mí..i...i..i!" *sollozos consolados por quien esté más cerca* ... También había quienes se acercaban al ataúd y veían a la muerta y luego se volvían a sentar. 

Hasta ahora es un velorio común y corriente de hace un buen tiempo, pero sucedió que en medio de la tristeza el perro comienza a ladrar y ladrar.  Entonces, alguien, probablemente uno de los que estaba gritando y llorando, le hace señas para que se calle y de repente mira el ataúd, lleno de tristeza y desolación,  y se queda un rato contemplando la muerta, que resultó no estaba tan muerta. Tal vez movió un ojo... Quizás fue un brazo, pero cuando nadie se lo esperaba, ella ya tenía un pie fuera del ataúd. 

¡Imagínese la reacción de la gente! La señora estaba dichosa de la vida, ¡sobre todo de la vida! Queriendo festejar con todos que estaba vivita y coliando, pero lastimosamente la gente allí no tenía los mismos planes, apenas ella dio señales de vida, se formó la algarabía y el corre corre, la casa quedó desocupada, todos corriendo despavoridos -incluyendo sacerdote- y el único que se quedó con ella fue el perro.

--- Espera la próxima entrega de éste tema tan interesante ---